¿Las mujeres están más afectadas por la pobreza energética en Europa?

¿Las mujeres están más afectadas por la pobreza energética en Europa?

En Europa, las mujeres sufren más la pobreza energética que los hombres. Un análisis reciente revela que en la mayoría de los países de la Unión Europea, los hogares dirigidos por mujeres se enfrentan con mayor frecuencia a dificultades para calentarse o pagar sus facturas de energía. Este desequilibrio se observa especialmente en Estonia, Letonia, Alemania y República Checa, donde la brecha es más marcada. En cambio, Dinamarca y Suecia son excepciones, con una situación más equilibrada, e incluso ligeramente favorable a las mujeres.

La pobreza energética se refiere a la incapacidad de acceder a una cantidad suficiente de energía para satisfacer necesidades básicas como la calefacción o la electricidad. En los países ricos, este problema está relacionado principalmente con el coste de la energía y los ingresos de los hogares. Las mujeres, que a menudo están al frente de familias monoparentales o viven solas a una edad avanzada, son particularmente vulnerables. Dedican una parte más importante de sus ingresos a la energía, lo que agrava su situación financiera.

Las desigualdades de ingresos y las brechas salariales entre hombres y mujeres desempeñan un papel clave. Por ejemplo, en Estonia y Letonia, las mujeres gastan cerca de un 3 % más de su presupuesto en energía que los hombres. Estos países también registran diferencias salariales importantes, lo que refuerza la pobreza energética femenina. En Alemania, aunque el nivel general de pobreza energética está cerca de la media europea, la brecha entre géneros es una de las más altas, en parte debido a las diferencias de ingresos.

Las consecuencias para la salud también son más graves para las mujeres. Entre las personas en situación de pobreza energética, ellas declaran con mayor frecuencia problemas de salud. En Portugal, Hungría o Lituania, la brecha es particularmente clara. Las mujeres, que suelen ser responsables de las tareas domésticas, pasan más tiempo en viviendas mal calefactadas o mal aisladas, lo que aumenta los riesgos de enfermedades relacionadas con el frío o la humedad.

Las políticas sociales y los sistemas de protección también influyen en esta situación. En los países donde el gasto público en protección social es elevado, como en Suecia o Dinamarca, la brecha entre hombres y mujeres se reduce. Estos países han implementado medidas para limitar las desigualdades de género y apoyar a los hogares más frágiles.

Las zonas rurales y las familias monoparentales están entre los grupos más afectados. En Grecia o Bulgaria, las mujeres que viven en zonas rurales sufren una brecha de pobreza energética mucho mayor que en las ciudades. Las madres solteras, que representan hasta el 96 % de los hogares monoparentales en algunos países, están particularmente expuestas. En Croacia o Estonia, la brecha alcanza casi un 10 % en su contra.

Para reducir estas desigualdades, es esencial tener en cuenta el género en las políticas energéticas. Las soluciones deben adaptarse a las realidades de las mujeres, que a menudo asumen solas la carga de los niños o las personas mayores. Ayudas específicas, como subvenciones para el aislamiento de viviendas o tarifas sociales, podrían atenuar estas disparidades. Sin acciones concretas, la pobreza energética seguirá pesando más sobre las mujeres, profundizando aún más las desigualdades sociales y sanitarias.


Références légales

Travail de référence

DOI : https://doi.org/10.1038/s44458-026-00044-8

Titre : A widespread Energy Poverty Gender Gap in the European Union demands targeted policy action

Revue : Communications Sustainability

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Eva Alonso-Epelde; Harriet Thomson; Xaquin García-Muros

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