Por qué algunas políticas reducen la mortalidad materna en el África subsahariana mientras que otras fracasan

Por qué algunas políticas reducen la mortalidad materna en el África subsahariana mientras que otras fracasan

En el África subsahariana, la mortalidad materna sigue siendo uno de los desafíos sanitarios más urgentes. A pesar de los compromisos internacionales, la región concentra cerca del 70 % de las muertes maternas en el mundo. Un análisis reciente de las políticas de salud en Nigeria, Ruanda, Sudáfrica y Gabón revela que el éxito no depende solo de la existencia de leyes, sino sobre todo de su implementación.

Ruanda registró una disminución significativa de su mortalidad materna, pasando de 320 a 200 muertes por cada 100 000 nacimientos entre 2014 y 2023. Este progreso se explica por una estrategia nacional coherente: financiamiento descentralizado, remuneración vinculada al desempeño de los cuidadores e integración de agentes comunitarios de salud. Estos profesionales, formados y desplegados en zonas rurales, han fortalecido el acceso a la atención prenatal, al parto seguro y al seguimiento postnatal. Un sistema de seguro comunitario también permitió reducir las barreras financieras, mientras que los datos sanitarios regulares ayudaron a ajustar las políticas en tiempo real.

En Sudáfrica, la mortalidad materna ha disminuido gracias a la integración de los servicios de lucha contra el VIH y de salud materna. El acceso universal a los antirretrovirales y la mejora de las auditorías obstétricas han jugado un papel clave. Sin embargo, persisten desigualdades entre las zonas urbanas y rurales, donde aún faltan infraestructuras y personal.

Gabón implementó un seguro obligatorio y subsidios dirigidos para facilitar el acceso a la atención médica. Si bien estas medidas han reducido los obstáculos financieros, especialmente en las ciudades, las regiones rurales aún sufren escasez de personal y medios de transporte. La mortalidad materna allí pasó de 261 a 220 muertes por cada 100 000 nacimientos, pero los avances siguen siendo desiguales.

En Nigeria, la situación es más preocupante. A pesar de las reformas, la mortalidad materna sigue siendo muy alta, alrededor de 917 muertes por cada 100 000 nacimientos. La fragmentación del sistema de gobernanza, la falta de financiamiento de la atención primaria y las interrupciones relacionadas con la pandemia de COVID-19 han frenado los avances. Las disparidades entre estados y la falta de seguimiento riguroso de los fondos asignados agravan la situación.

Esta comparación muestra que los países que han logrado reducir la mortalidad materna han combinado financiamiento estable, gestión transparente y un fuerte compromiso comunitario. Ruanda y Sudáfrica ilustran la importancia de invertir en la formación de los cuidadores, la calidad de las infraestructuras y la participación de las poblaciones locales. En cambio, Nigeria y Gabón demuestran que políticas mal aplicadas, incluso bien diseñadas, no son suficientes para salvar vidas.

La equidad en el acceso a la atención médica aparece como un factor decisivo. Las zonas rurales y las poblaciones desfavorecidas, especialmente las adolescentes, siguen siendo las más vulnerables. Las lecciones aprendidas de estas experiencias subrayan un punto central: para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible, no basta con adoptar leyes, hay que aplicarlas con rigor y adaptar las soluciones a las realidades locales. La estabilidad política, la transparencia financiera y la participación de las comunidades son esenciales para convertir las promesas en resultados concretos.


Références légales

Travail de référence

DOI : https://doi.org/10.1186/s12982-026-01765-w

Titre : Maternal mortality and health policies in Sub-Saharan Africa insights from Nigeria Rwanda South Africa Gabon

Revue : Discover Public Health

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Ezinne Victory Kanu; Charles Chibuisi Ehiemere; Ishaku Adamu Akyala; Eric Terkuma Chia; Zakari Abubakar

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